La importancia del barbecho químico en la estrategia de control de malezas

La planificación de los barbechos merece especial atención, ya que puede condicionar acciones futuras. La rotación de cultivos determinará el largo y momento del año en que se ubiquen. Además permite la optimización de los recursos necesarios para el desarrollo del cultivo posterior, como humedad y nutrientes. 

Una vez finalizada la cosecha comienza el período de barbecho, necesario para almacenar agua y nutrientes para los cultivos siguientes, además de controlar malezas. Durante ese período, el objetivo es acumular agua en el perfil, evitar la erosión del suelo, preservar la fertilidad, cortar el ciclo de malezas y frenar la propagación de enfermedades en vectores bióticos como pueden derivar de  los restos del cultivo anterior.

Esta estrategia además de reservar recursos para la próxima campaña,  controla malezas primavero-estival perennes que durante el otoño acumulan materia seca en sus órganos de reserva, rizomas en el caso de Sorgo de Alepo o estolones en Gramón o Commelina. También ayuda a controlar malezas otoño - invernales las que comienzan su emergencia en camadas o pulsos dependiendo de la temperatura y humedad del suelo. Estos pulsos son mayores en el otoño que en el invierno. Si se obtienen buenos controles de malezas durante esta época se podrían mantener lotes libre de malezas hasta la primavera.

 
Si se obtienen buenos controles de malezas durante el otoño,
se podrían mantener lotes libre de malezas hasta la primavera.

Cuando conviene comenzar

El inicio del barbecho debería ser cercano a la cosecha ya que en ese momento, las malezas son jóvenes y están en pleno desarrollo. El crecimiento y el ambiente, favorecen la eficacia de los principios activos, permitiendo la activación de los herbicidas residuales así como el inicio de su disipación. Esto es fundamental, si el herbicida no es selectivo, para el cultivo posterior. Un ejemplo sería el metsulfurón metil previo a un cultivo de soja. En la región sojera núcleo, este período generalmente coincide con los meses de marzo, abril y mayo. La salida del invierno y comienzo de la primavera es otra época crítica ya que comienzan a emerger las especies potencialmente invasoras. En esta etapa, la base de los tratamientos debe ser similar a la del barbecho largo, con herbicidas residuales selectivos para el cultivo.

 

Poner el foco en el problema

El inicio del barbecho debería ser cercano a la cosecha ya que en ese momento, las malezas son jóvenes y están en pleno desarrollo. El crecimiento y el ambiente, favorecen la eficacia de los principios activos, permitiendo la activación de los herbicidas residuales así como el inicio de su disipación. Esto es fundamental, si el herbicida no es selectivo, para el cultivo posterior. Un ejemplo sería el metsulfurón metil previo a un cultivo de soja. En la región sojera núcleo, este período generalmente coincide con los meses de marzo, abril y mayo. La salida del invierno y comienzo de la primavera es otra época crítica ya que comienzan a emerger las especies potencialmente invasoras. En esta etapa, la base de los tratamientos debe ser similar a la del barbecho largo, con herbicidas residuales selectivos para el cultivo.

Rotar y mezclar modos de acción herbicidas

El primer objetivo es el manejo de la resistencia. Pensar una secuencia ordenada de herbicidas que nos permita ir rotando los modos de acción en el tiempo, o incluso, combinar determinados modos de acción en cada aplicación puede ser aún más efectivo. Siempre conviene recordar que debemos prestar atención al modo de acción y no solo al principio activo. Es fundamental, rotar la forma de utilización de herbicidas entre campañas, aunque logremos un buen control con determinado modo de acción, tratemos de ir alternando para evitar adaptaciones de malezas.


La base del barbecho químico está determinada por principios activos no selectivos y de amplio espectro (glifosato), los que pueden combinarse con herbicidas hormonales (2,4 D) y/o con herbicidas residuales. 

Recomendaciones

En todos los casos “las combinaciones” y las cantidades, así como el momento en el cual realizar las aplicaciones, deben ser las recomendadas por el profesional asesor del campo, y realizarse bajo las Buenas Prácticas Agrícolas. Además  de contar con la receta agronómica para comprar los productos.

Como consideración final, el barbecho químico es una pieza clave en un esquema de siembra directa. El conocimiento sobre malezas presentes, la planificación, el monitoreo constante y prolijo, sumado a la utilización de los herbicidas correctos, en el momento oportuno y con la tecnología de aplicación adecuada tienen consecuencias positivas que trascienden el barbecho, con efectos significativos en el resultado final del proceso productivo.