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¿Qué son los bioestimulantes agrícolas?

5de Noviembre   de 2019

Las inclemencias del clima, las enfermedades y las plagas son grandes enemigos de nuestros cultivos que generan situaciones de estrés amenazando los rindes. Debemos proteger el éxito de la cosecha y los bioestimulantes son una excelente herramienta. Te contamos que son y cuáles son sus ventajas.

Nuestros cultivos enfrentan gran cantidad de situaciones adversas como altas temperaturas, escasez hídrica, competencia por nutrientes a través de malezas, enfermedades y plagas, etc. Hoy necesitamos cada vez más cultivos resistentes capaces de superar estas situaciones. La utilización de bioestimulantes agrícolas aumenta la resistencia natural de las plantas, actuando sobre la fisiología de las mismas a través de canales nutritivos, mejorando su rendimiento y calidad ayudando a conservar el suelo.


Los bioestimulantes agrícolas son parte de los productos más antiguos que se utilizan en la agricultura. Sin embargo, el uso del término “bioestimulante” es relativamente nuevo, a partir de que empezaron a aparecer artículos e investigaciones sobre sus ventajas. Hoy el término ha crecido y tomado una fuerza exponencial, y el productor ya no puede dejar de reconocerlos como una herramienta altamente beneficiosa.


Los biostimulantes permiten proteger y estimular el crecimiento de los cultivos, apuntando a una mejor cosecha. Estos son sustancias biológicas que actúan sobre los procesos de la planta, mejorando su crecimiento y capacidad productiva. Tradicionalmente se han utilizado como bioestimulantes: el estiércol, la basura líquida y los extractos de algas.


Los bioestimulantes agrícolas le aportan a la planta una serie de sustancias activas que mejoran su fisiología tanto en su parte aérea como radicular. Incluyendo elementos que proporcionan una mayor protección y desarrollo de esta, mejorando la calidad de sus frutos y con una fertilización más natural y biológica. Estos ofrecen gran ayuda a cultivos en problemas latentes como sequías, altas temperaturas, alta salinidad o estrés de los cultivos debido al cambio climático, colaborando para aumentar su resistencia. Son una perfecta herramienta contra el llamado estrés abiótico, que ayuda a proteger y mejorar la salud del suelo, permitiendo un mejor desarrollo de microorganismos benéficos.

Algunos de los ejemplos más comunes de bioestimulantes agrícolas son los aminoácidos. Hoy hay disponibles formulaciones especiales que los incorporan. Estos son absorbidos fácilmente por la planta, ayudando a recuperar su normal funcionamiento, activando e impulsando el metabolismo del vegetal, la producción de raíces y la regeneración de los tejidos.

 

En los últimos años se ha apostado por el uso de microorganismos, dando un mejor resultado ya que ayudan a la misma vez, tanto a la planta como al suelo. Estos son capaces de ajustar las necesidades hídricas de la planta, incrementando la fotosíntesis e inmovilizando metales pesados, derivando en un aumento en los rendimientos de los cultivos. Generalmente, los bioestimulantes agrícolas son biodegradables, no tóxicos, no contaminantes y no dañinos para la fauna auxiliar, y tienen un plazo de seguridad mínimo, sin residuos para el cultivo ni para los frutos.


 

Beneficios del uso de bioestimulantes

Los bioestimulantes favorecen el crecimiento y la formación de las plantas durante todo el ciclo del cultivo, desde la plantación hasta la cosecha. Estos son algunos de sus mayores beneficios:

 

  • Contribuyen a una agricultura sostenible, aumentando el rendimiento y la calidad de los cultivos. También fortalecen la tolerancia de las plantas frente a situaciones climáticas desfavorables y efectos de estrés abiótico.
     

  • Su utilización genera como resultado productos de mayor calidad, uniformes y resistentes tanto a las condiciones climáticas como al posterior almacenamiento, aumentando el tiempo de almacenado en condiciones óptimas.
     

  • Por otro lado, mejoran la calidad del suelo, ya que se fomentan el desarrollo de microorganismos benéficos, ayudando al suelo a retener más el agua y mejorando su resistencia a la erosión.

¿Cuál es la diferencia con un fertilizante?


Los bioestimulantes trabajan a través de mecanismos distintos a los de los fertilizantes, independientemente de la presencia de nutrientes. Su principal diferencia con un  fertilizante convencional es que son  una formulación rica y compleja con 2 objetivos principales:

 

  • Lograr un producto basado en una matriz compleja, donde la importancia radica en el equilibrio de sustancias que se aportan.
     

  • Lograr que su ingrediente activo sea un catalizador, sustrato o reactivo de una reacción metabólica.


Un bioestimulante busca pues orientar las reacciones bioquímicas naturales de la planta hacia un objetivo concreto. Por tanto, no reemplazan a los fertilizantes, sino que se pueden potenciarlos para lograr un mayor y mejor desarrollo. Al generar una protección adicional, utilizan los nutrientes de los fertilizantes de manera más eficiente, mejorando la absorción de los mismos.

Pensando en el futuro


Originalmente, los bioestimulantes se conocían más por sus efectos en el cultivo que sus modos de acción sobre las plantas. Esto día a día va cambiando ya que la tecnología e investigación está permitiendo identificar nuevos compuestos bioactivos y microorganismos beneficiosos. Así también el conocer con mayor precisión cómo actúan dentro de la planta, qué mecanismos bioquímicos y fisiológicos están involucrados. Sin duda, y contemplando las variables a tener en cuenta en la producción intensiva actual, los bioestimulantes son productos necesarios para lograr desarrollar una agricultura eficiente y sustentable.