Uso de bioestimulantes en un año Niña 

Los bioestimulantes dejaron de ser un mito o productos inaplicables por su valor, y comienzan a ser tomados en cuenta por productores de cultivos extensivos. Sin embargo, la falta de experiencia, conocimiento y la necesidad de soluciones integrales a problemas de diversa magnitud llevan a que surjan dudas ante su utilización.

Hoy frente a una campaña con rasgos de Niña, los bioestimulantes son una alternativa válida, sin embargo, es necesario realizar antes un análisis de estos nobles productos y sus usos en la agricultura moderna.


Los bioestimulantes son básicamente sustancias de síntesis o naturales extraídas de plantas o animales que tienen un metabolismo similar al de los cultivos y por ende pueden alterar ciertos procesos metabólicos de los mismos, en función de nuestras necesidades. 


La industria ha logrado un importante desarrollo en los últimos años, a nivel mundial que fue necesario fijar pautas y normas, de manera tal que los productos comercializados sean normatizados por un comité internacional. Así ha surgido el EBIC (European Biostimulants Industry Council), para dar un marco al segmento de bioestimulantes a nivel global,  y cuya definición es la siguiente:

 

“Los bioestimulantes agrícolas incluyen diversas formulaciones de compuestos, sustancias y otros productos que se aplican a plantas o suelos para regular y mejorar los procesos fisiológicos del cultivo, haciéndolos más eficientes. Los bioestimulantes actúan sobre la fisiología de las plantas a través de diferentes vías que los nutrientes para mejorar el vigor del cultivo, los rendimientos, la calidad y la vida útil/ conservación después de la cosecha”.

Principalmente se identifican por su función (o sea proceso que estimulan) más que por su origen. Estas funciones van desde: potenciar el desarrollo radicular de las plantas, estimular el crecimiento vegetativo, inducir a una mejor y mayor floración, mejorar la resistencia de las plantas y protegerlas ante diferentes adversidades climáticas como heladas, sequías, etc., hasta influir en el aumento de rendimiento de los cultivos y preservación de la calidad comercial.


Por su origen se los categoriza de la siguiente manera:


a.    Ácidos húmicos y fúlvicos: son compuestos orgánicos, de gran heterogeneidad bioquímica, que se encuentran en la capa superior del suelo. 


b.    Aminoácidos y mezclas de péptidos: son fragmentos hidrolizados de proteínas. 


c.    Extractos vegetales de plantas y algas: su efecto bioestimulante debido a que poseen una serie de compuestos que promueven el desarrollo vegetal. 


d.    Quitosano y otros biopolímeros: compuesto que se puede obtener de forma natural o por síntesis utilizados, sobre todo, por sus propiedades antifúngicas.


e.    Compuestos inorgánicos: Los principales son el aluminio, el cobalto, el sodio, el selenio y el silicio.
f.    Microrganismos beneficiosos: Hongos simbióticos y Bacterias beneficiosas.


Cabe aclarar que no son nutrientes, sino activadores de procesos metabólicos en la planta y requieren de la habitual fertilización recomendada para el cultivo.

Biostimulantes en año Niña


Para que puedan desarrollar su acción requieren de la planta en actividad, o sea que para atenuar el stress deben estar dentro de la planta cumpliendo la función. En situaciones de un stress breve y acotado, pueden ser aplicados posteriormente para revertir o atenuar un efecto no deseado. 
 

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Ante un año Niña, con posibilidad extendida de condición de stress, es muy difícil que pueda pensar que un bioestimulante me va a cubrir como un seguro el efecto ambiental extendido. Sin embargo, puedo pensar en estrategias a partir de su uso por etapas para poder estar mejor preparado para resistir el stress ambiental.


Estrategia recomendada:


I.    Preparar la planta desde el inicio para que tenga un buen sistema de raíces.
II.    Atenuar stress momentáneo dentro del ciclo del cultivo.
III.    Tender a sostener la duración del área foliar.


Es importante poner foco en el desarrollo de un sistema de raíces más potente y mejor desarrollado, que logre una mayor habilidad exploratoria.


Dentro de los enraizantes, los hay que no solo estimulan hormonalmente el desarrollo de raíces, sino también fomentan raíces laterales y desarrollo adecuado de parte aérea, logrando una planta más balanceada sostenido en el tiempo. Para esto es necesario que haya un nivel de agua no limitante. Los tratamientos pueden ser de semilla, focalizados en el crecimiento inicial ya que el producto queda en la rizosfera y absorbido por raíces, o foliares, donde el producto se trasloca también hacia raíces. La dosis foliar normalmente duplica al menos la dosis de semilla. 


Supongamos el cultivo se desarrolla dentro de una cierta estabilidad, luego del inicio de la fase reproductiva, y en un momento dado se presentan condiciones más limitantes, el bioestimulante puede evitar que la planta se deteriore, logrando mantener el potencial. La condición es que la limitante sea breve. Definir esto es muy difícil, y nadie está dispuesto a invertir sumas muy fuertes, a riesgo de una sequía prolongada, por ejemplo. 


Cabe la opción de un tratamiento paliativo, que permita atenuar el efecto adverso por un período acotado, hasta una semana, en el mejor de los casos.

También es posible aplicar aminoácidos al cultivo. Este tratamiento compensa a la planta que destruye proteínas para movilizar nitrógeno y evita gastos energéticos importantes en la elaboración. Es importante elegir un producto con aminograma certificado, estos normalmente están potenciados en aminoácidos anabólicos, que recomponen mucho más rápido la planta. 


Los antioxidantes, promotores de la actividad de la planta son los posibles bioestimulantes a usar para limitar el envejecimiento, favoreciendo absorción, fotosíntesis, traslocación y atemperar el efecto de hormonas catabólicas en la planta, estimulándola a mantenerse activa por más tiempo. 


Según el momento de decisión, el tamaño de la planta y las condiciones ambientales será el producto a elegir, la dosis a aplicar y la frecuencia del tratamiento.


Este tratamiento es preventivo - paliativo en el tiempo, y se podrá hacer sólo cuando el potencial lo justifique.


En síntesis


Los bioestimulantes son herramientas versátiles, porque permiten que se los elija en función de la necesidad del planteo productivo, dentro de las buenas prácticas agrícolas y nutricionales del cultivo. 
Sin embargo, si las dosis que se utilizan son acotadas, la respuesta es limitada en el tiempo, con lo cual no garantizan efectividad frente a eventos de variabilidad y duración desconocida. En estos casos pueden aplicarse estrategias parciales, que darán certezas acotadas, pero que son aditivas en la medida que el evento no sea tan intenso y permanente, pudiendo regular la inversión al retorno esperado.