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Refrescando conceptos para el control
de Rama Negra

26 de Junio    de 2019

La Rama negra sigue siendo una maleza problemática en el país. Si bien el incremento de la superficie sembrada de trigo ayudó a mejorar su control, es necesario repasar conceptos de manejo para evitar que esta maleza nos sorprenda. Existen estrategias efectivas para su control evitando que se convierta en un problema.

(Conyza bonariensis) Más conocida como “Rama Negra”, aunque muchos la llaman “Mata negra”, “Vira-vira”, “Yerba carnicera”, “Melena de viejo”, “Yerba de la vida”, “Coniza”, etc., es una especie propia de América del Sur, presente como maleza en varios países de la región, Argentina incluida. Es una especie anual de multiplicación por semillas que germinan principalmente en otoño e invierno, teniendo alguna cola de germinación también en primavera. El amplio período en el cual encuentra condiciones propicias para crecer y desarrollarse es un factor que dificulta su manejo.

Su capacidad reproductiva es enorme, produciendo una gran cantidad de frutos que le permiten esparcirse fácilmente a grandes distancias gracias al viento; una planta adulta puede formar hasta 200.000 aquenios. Tiene una gran capacidad de adaptación inclusive en condiciones climáticas diversas. Es una planta herbácea, erecta, con una altura condicionada por el ambiente que puede variar entre 20 cm y 2 m. En Argentina existen hasta 23 especies.

Conyza bonariensis es una maleza que presenta ciertas dificultades a la hora de controlarla en el marco de cultivos de verano. Principalmente porque en ese momento ya se encuentra en estadios reproductivos más o menos avanzados. Los motivos por los cuales, la Rama negra llegó a constituirse como un problema creciente en sistemas de producción bajo siembra directa, son varios. Algunos son: la incorrecta identificación en su estado inicial, la falta de monitoreo de lotes, el inadecuado uso de herbicidas y la falta de una correcta limpieza de las cosechadoras.

Como combatirla

            Ante todo, es necesario volver a la rotación de cultivos. Esta promueve un manejo diverso de las malezas, lo cual se contrapone con el manejo industrializado y homogéneo que surge de una escasa rotación de cultivos. Una vez detectada, para controlar plantas de Rama negra ya nacidas existe una gama de posibles combinaciones según su tamaño, comenzando por la mezcla básica de glifosato con hormonal, sumando luego un PPO de contacto, luego un ALS y recurriendo por último a la técnica de doble golpe, a medida que aumenta su tamaño.

¿Qué se sembró antes en el lote?

Uno de los principios básicos respecto al manejo de las malezas, es la rotación de cultivos. En los últimos años los sistemas de producción agrícolas tendieron fuertemente a una monocultura de cultivos de verano. Por lo tanto, no trabajar cultivos de invierno (trigo, avena y cebada), que generan competencia, favorecen su aparición y proliferación. Si hacemos cultivos invernales, al realizar el control de malezas, también iniciamos un tratamiento preventivo, atacándola en el momento más oportuno debido a su estado de roseta basal, cuando es más vulnerable y son eficaces las aplicaciones con glifosato, flumioxazina o sulfentrazone, diclosulam.

 

Atención a su aparición temprana

Principalmente debemos tener en cuenta el estado de la maleza, que una fecha concreta para iniciar el tratamiento. La rama negra tiene una tolerancia natural muy alta al glifosato. A medida que la planta se desarrolla, esta tolerancia aumenta hasta llegar a ser casi total. Por lo tanto, el momento propicio para atacar la maleza es cuando esta se encuentra en estado de roseta basal con un diámetro menor a 8 cm. De no hacerlo en ese momento, podemos estar generando grandes complicaciones a futuro. Así individuos relativamente pequeños, fueron satisfactoriamente controladas con 3 l/ha de una formulación de glifosato L.S. 48% en tratamientos realizados durante el invierno.

¿Qué hacer cuando ya se encuentra en estado avanzado?

Cuando llega a la primavera o antes de la siembra, y encontramos en el lote su presencia en estado avanzado, es necesario aplicar tratamientos que la  eliminen completamente. La aplicación de glifosato en las mismas dosis que en estado inicial, sobre plantas con tallos de 15 a 20 cm de altura no afecta en forma significativa a la maleza. La complementación de ese herbicida con algún principio activo residual, cuyo espectro de control incluya a esta maleza contribuye a impedir la emergencia de nuevas camadas, demorando la aparición de biotipos de Conyza resistentes a glifosato. En esta situación, la combinación con herbicidas hormonales (2,4 D o flumioxazin) mejoran el desempeño del glifosato en el corto plazo y la adición de herbicidas residuales (diclosulam) logra lo mismo en un plazo mayor.

Glifosato. El control de Conyza con glifosato solo, aplicado en el otoño, cuando la maleza está en estado de roseta, incluso a dosis muy superiores a las normalmente usadas, no siempre es satisfactorio. Solamente con el agregado de un segundo herbicida al tratamiento de glifosato, especialmente uno residual, se obtienen niveles de control satisfactorios.

Diclosalum, atrazina y metsulfuron. Según algunos ensayos, la mayor eficiencia en el control entre los herbicidas residuales fue con Diclosulam, pero existen alternativas muy eficientes como la atrazina o metsulfuron. La mezcla glifosato + diclosulam demostró un control sostenido sobre la población existente.

2,4-D. El agregado de 2,4-D mejora el control inicial comparado con el glifosato solo a la misma dosis, pero no tiene efecto residual. Considerando el relativo bajo costo del agregado de 2,4-D, es razonable pensar en una combinación de glifosato y 2,4-D más un herbicida residual como diclosulam.

Los herbicidas residuales, en el caso de su combinación con los post-emergentes, proveen de adecuado control de las germinaciones sucesivas durante varias semanas.

 

Doble golpe

 

En preesiembra, cuando está maleza supera los 15 cm, una opción que ha mostrado buenos resultados es el “doble golpe”. Se trata de realizar dos tratamientos secuenciales, separados por 7-10 días, con herbicidas de distinto modo de acción: el primer tratamiento apunta a controlar una parte de la población con herbicidas sistémicos, como el glifosato + diclosulam. El segundo golpe se debe realizar con herbicidas de contacto que tengan un efecto quemante relativamente rápido, de esa manera se impide el proceso de fotosíntesis de la maleza.

El doble golpe es una opción de “emergencia” que puede resultar efectiva en situaciones de alta infección cerca de la siembra, aunque claramente implica mayores costos de control.

Es importante remarcar que los herbicidas de contacto funcionan eficazmente, cuando se obtiene un correcto “bañado” de las plantas, esto se logra con una cobertura de gotas durante la pulverización de alrededor de 30 a 40 gotas/ cm2.

 

A modo de resumen

 

Para controlar y evitar la propagación de rama negra, debemos tomar determinadas medidas que además reduzcan el riesgo de generar individuos resistentes. Por ejemplo:

  • Aplicar las dosis completas y efectivas recomendadas. Al usar dosis excesivamente altas lo único que hacemos es acelerar y aumentar la presión de selección sobre aquellos individuos más tolerantes o bien resistentes.

 

  • Combinar herbicidas. Teniendo en cuenta que la mezcla no es de productos sino de herbicidas con diferentes modos de acción.

 

  • Alternar el uso de sustancias activas de los herbicidas (diferentes modos de acción) en campañas sucesivas en lo posible.

 

  • Implementar la rotación de cultivos en los lotes, con presencia de un cultivo invernal (verdeo, cultivo de cobertura, cosecha).

 

Conclusión final

 

La identificación temprana de especies que resultan “difíciles” al control químico es indispensable. Indentificar las especies y conocer la susceptibilidad de cada una de ellas a los herbicidas resulta primordial. En el caso de ser necesario intervenir con herbicidas, es fundamental hacerlo en forma temprana y con los productos adecuados. Por otro lado, es necesario rotar el uso de herbicidas de diferentes modos de acción y/o realizar mezclas.

Fuentes consultadas