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Cuidando cada semilla de soja para rendir al máximo

25de Noviembre   de 2019

Hay enfermedades causadas por hongos ocurren en las etapas tempranas de desarrollo del cultivo. En algunos casos, los síntomas pueden manifestarse a partir de floración, cuando el daño interno ya es muy importante. Por este motivo, el manejo de estas enfermedades requiere una estrategia que contemple la integración de diversas tácticas de control. 

Los factores que limitan la productividad de la soja están relacionados, entre otros, con el manejo del suelo y del cultivo, condiciones ambientales desfavorables y con factores bióticos, como las malezas, plagas y enfermedades. En Argentina los daños causados anualmente, por las enfermedades de soja alcanzan del 8 al 10% del total de la producción.


Los hongos que provocan estas enfermedades son capaces de subsistir sobre restos de vegetales enfermos, por lo que la presencia de rastrojos en superficie favorece su supervivencia. Durante el invierno estos patógenos permanecen sobre los tallos en descomposición, esperando reiniciar su ciclo en la temporada siguiente, cuando el ambiente sea propicio.


Estudios realizados en la región pampeana, revelaron que entre el 50% y 75% de los lotes registraron plántulas de soja afectadas por  Rhizoctonia solani. Este es el principal patógeno del complejo ¨dumping off¨, el cual afecta al cultivo de soja, produciendo la enfermedad llamada Tizón por Rizoctonia. En situaciones con mayor carga hídrica y temperaturas moderadas, se generan las condiciones óptimas de otra enfermedad del complejo dumping off: la Podredumbre de raíz y tallo, causada por el hongo Phytothora sojae.


Estos hongos pueden afectar nuestros cultivos tanto en pre como en pos emergencia. Las semillas infectadas antes o durante la germinación manifiestan una podredumbre húmeda o seca dependiendo del patógeno; aquellas que llegan a germinar, muestran raíces poco desarrolladas y decoloradas. Las plántulas afectadas que llegan a emerger tienen el hipocotilo en forma de gancho amarronado, éste amarronamiento también puede verse en los cotiledones. 


Repasamos estas 2 enfermedades que atacan al cultivo de soja en etapas iniciales y nos pueden generar importantes dolores de cabeza si no tomamos las medidas necesarias anticipadamente.

Podredumbre de la raíz y tallo

Agente causal: Phytophthora sojae.

 

Este hongo presenta una gran variabilidad, con un numeroso grupo de razas fisiológicas. El inóculo primario son las oosporas que sobreviven en restos del cultivo y en el suelo durante varios años.  La enfermedad puede causar 100% de muerte de plantas y de pérdidas de rendimiento con condiciones predisponentes favorables.

Síntomas
La Podredumbre de la raíz y tallo ataca a la planta de soja en cualquier estadio de desarrollo. Puede causar damping-off de pre y postemergencia en suelos infectados y cultivos susceptibles. Los síntomas en plantas más grandes dependen de la susceptibilidad o resistencia genética del cultivo. Estos pueden manifestarse desde la emergencia hasta la madurez de la planta, con podredumbre de semilla y muerte de plántula, o podredumbre de raíz y tallo con posterior marchitamiento y muerte de planta adulta.


En plantas en estados vegetativos tempranos se identifica por una rápida amarillez, marchitamiento y posterior muerte, con raíces podridas y una coloración específica violácea o marrón que se extiende desde la base del tallo hacia la parte superior de la planta. Las ramificaciones del tallo principal, toman la misma coloración, quedando los pecíolos en posición a 90° cuando la planta muere. Plantas en estados reproductivos avanzados, en R4-R6, muestran un marchitamiento abrupto, coloración marrón rojiza de los tallos y hasta el 5to – 6to nudo de las ramificaciones. 

Las plantas enfermas se disponen dentro del lote, ya sea en forma individual en el surco, o más frecuentemente en áreas delimitadas por anegamientos, ya que las esporas que producen la infección se desplazan a través del agua.

Condiciones predisponentes
La enfermedad encuentra un escenario favorable en  suelos pesados, compactados e inundables, y lluvias abundantes durante las primeras semanas posteriores a la siembra. La resistencia del hongo (oospora) sobrevive en invierno sobre rastrojos de cultivo, germinando en primavera-verano formando esporangios.
A partir de estos esporangios y en condiciones de suelo con exceso de agua, se liberan las esporas (zoosporas) que se diseminan infectando a las plantas con las que toma contacto.


El rango de temperatura óptima para su desarrollo de la enfermedad es entre 25 a 28 ° C, aunque el patógeno está activo a temperaturas menores de 15 °C. La severidad está vinculada a períodos de sobrecarga de agua en el suelos con poco drenaje, falta de labranzas, situaciones de monocultivo y uso de cultivares susceptibles.

Manejo de la enfermedad
Para el control de esta enfermedad se recomienda tomar determinadas acciones, en lo posible en conjunto:

  • Seleccionar semillas con tolerancia a las razas del hongo que predominen en la región.

  • Realizar prácticas culturales que favorezcan drenaje de agua en el suelo, evitando anegamientos.

  • Implementar la rotación de cultivos.

  • Aplicar un tratamiento de semillas con fungicidas.
     

Tizón por Rhizoctonia

Agente causal: Rhizoctonia solani.

Como cualquier hongo puede sobrevivir en diferentes formas: como saprofito sobre restos orgánicos, como parásito en las raíces y otros órganos de plantas, e inclusive en forma pasiva, como esclerocios. Este hongo puede infectar en muy distintas condiciones de temperatura y humedad, pero como patógeno relativamente débil ataca principalmente en tejido estresado y debilitado. 

Síntomas
Las infecciones comienzan debajo o sobre la línea del suelo con lesiones ligeramente hundidas y con una coloración marrón rojiza. Puede generar la muerte de plántulas en pre- y post-emergencia, donde las plántulas presentan una lesión rojiza en el hipocotilo a la altura de la línea del suelo y puede abarcar todo el diámetro del tallo. 


Se manifiesta produciendo la marchitez de la planta que avanza desde la parte media del tallo, generada gracias al contacto de las ascosporas con los tejidos senescentes de la planta, generalmente en los sitios de caída de los pétalos de las flores. Con el desarrollo de la enfermedad, las lesiones se alargan, crecen y pueden formarse cancros que rodean el hipocótilo. Las lesiones pueden permanecer de color rojo por varias semanas, luego se tornan de color marrón oscuro y pueden quebrarse por efecto del viento. 

Condiciones predisponentes
La muerte de plántulas en los primeros estadíos del cultivo está asociada a condiciones ambientales adversas durante la germinación de las semillas (generalmente baja temperatura y estrés por exceso o deficiencia de agua).


Las temperaturas óptimas para la infección de Rhizoctonia son entre 26- 32ºC dependiendo del grupo de anastomosis. El grupo de anastomosis de este patógeno que prefiere a la soja es AG-4, cuya población en el suelo se reduce en condiciones de anegamiento prolongado o bajo riego. Mientras que, suelos arenosos y aireados favorecen la enfermedad. 

Manejo de la enfermedad
El control de Rhizoctonia exige una especial atención y un grupo de medidas determinadas para minimizar sus posibilidades de aparición:

  • Seleccionar la fecha de siembre evitando, en lo posible, cualquier pronóstico de condiciones ambientales adversas en el corto plazo.

  • Evitar las siembras muy tempranas

  • Elegir semillas con un elevado poder germinativo y energía germinativa.

  • Utilizar fungicidas curasemillas específicos y de eficiencia demostrada.

  • Implementar una correcta estrategia de control de malezas.

  • Limpiar la maquinaria correctamente antes y después de utilizarla.