Los cultivos de cobertura, una solución viable contra las malezas

La implementación de cultivos de cobertura en los sistemas de rotación agrícola o agrícola pastoriles es una herramienta muy efectiva para el manejo integrado de malezas que favorece la sustentabilidad de los sistemas productivos. 

La incorporación en las rotaciones de cultivos de cobertura, también llamados “cultivos de servicio”, es una tecnología que se implementa cada vez más a nivel nacional, motivado por distintas razones. Aportamos nuestro grano de arena en la difusión de información de valor sobre este tema para conocer algo más sobre los beneficios derivados de su implementación.

 
Los cultivos de cobertura mejoran la fertilidad del suelo
y limitan el desarrollo de las malezas. Si se obtienen buenos
controles de malezas durante el otoño, se podrían
mantener lotes libre de malezas hasta la primavera.

Los cultivos de cobertura son de importancia para la agricultura actual,  ya que promueven la sostenibilidad de los sistemas. La elección del cultivo de cobertura depende en base de las necesidades y objetivos de la producción, como también de la influencia de los factores biológicos, ambientales, sociales, culturales y/o económicos.  Sus objetivos principales son: mejorar la fertilidad del suelo y calidad del agua, controlar malezas y plagas, a la vez que permiten incrementar la biodiversidad en sistemas productivos. 

Principales beneficios que ofrecen
 

La lista de beneficios derivados de implementar cultivos de cobertura es importante, como mejorar las propiedades físicas y químicas del suelo, controlar las malezas, aumentar la infiltración de agua útil al terreno e incrementar la biodiversidad de los sistemas. 

 

Tratamos de detallas los principales:


Almacenaje de agua (Relación transpiración / evaporación)
En un suelo con cobertura la proporción de la transpiración es mayor comparado con lo que sucede en un suelo desnudo donde los valores de pérdida de humedad por evaporación son los que predominan.

Drenaje biológico
Las raíces de los cultivos de cobertura cumplen un rol fundamental en la captación de los excedentes hídricos, sobre todo en épocas de barbecho donde el suelo comúnmente se encuentra carente de material vegetal en activo crecimiento capaz de captar el aporte de las precipitaciones.

Generación de macroporosidad
Es una herramienta de gran ayuda que favorece la macroporosidad necesaria para la incorporación del agua de lluvia en los suelos. La infiltración de agua como la capacidad de penetración de las raíces demanda poros mayores a los 100 micrones de diámetro.

Distribución de agua
Muchos de los manchones que se ven en los lotes con cultivos con distinto grado de desarrollo, y que normalmente se asocian a problemas de compactación, insectos, malezas, etc., frecuentemente se deben a problemas de macroporosidad y de distribución del agua.

Erosión hídrica
En suelos con desniveles, la falta de maccroporosidad, lleva a que lluvias intensas generen escurrimiento, con la consecuente pérdida de agua y suelo.

 

Malezas
Es una herramienta muy efectiva para el manejo integrado de las malezas, gracias a su capacidad de supresión o de retardo de las emergencias de ciertas especies, tanto monocotiledóneas como dicotiledóneas.

Aporte de Nitrógeno (N)
Mejora la fijación biológica de nitrógeno (N), sobre todo en esquemas de maíces tardíos donde se siembra vicia como cobertura antecesora, permitiendo así fijar al nitrógeno para los primeros meses de la primavera.

Aporte de Carbono (C)
Es muy importante el aporte que se logra en cuanto al balance de carbono (C). Los contenidos de Materia Orgánica (MO) son mayores, siendo las fracciones más livianas o lábiles las más favorecidas, las cuales son las responsables de la estabilidad de los macroporos y la liberación de nutrientes como nitrógeno y fósforo.

Sincronización de la oferta / disponibilidad de nutrientes con requerimientos del cultivo
El cultivo de cobertura captura nutrientes cuando no son captados por los cultivos estivales (fines de otoño), los transforma en biomasa, transfiriéndolos al cultivo siguiente en la rotación. 

Lixiviación de nutrientes
Las coberturas muchas veces logran incorporar a la biomasa parte de los nutrientes que a las raíces de muchos cultivos de verano se les “escapan” o quedan fuera de su alcance. Además mitigan la concentración de nutrientes móviles como nitrógeno (N) en napa, evitando la lixiviación de nitratos y consumiendo nitratos de napa.

Control de recargas
En ambientes con problemas de inundaciones, donde se acumula más agua de la consumida por los cultivos, los cultivos de cobertura favorecen la captación de parte de esos excedentes.

Reducción del ascenso de sales
Permiten atenuar el ascenso de napas con altos contenidos de sales, al disminuir sensiblemente la evaporación, se evita que las sales se acumulen en superficie.

Disminución de la temperatura del suelo
En el suelo bajo cobertura se logra disminuir sensiblemente la temperatura y por lo tanto atenuar el estrés al que es sometido el cultivo.

Menor erosión eólica 
La disminución de la erosión eólica es muy importante en determinadas situaciones, como puede suceder en maíces tardíos donde no es fácil llegar con suelos cubiertos hasta su siembra en diciembre. Con maíces muy precoces no se logran altos volúmenes de rastrojo y es otra de las situaciones donde las coberturas juegan un rol fundamental.

Anclaje de los residuos de cosecha
En siembras aéreas previo a la cosecha de maíz es cuando más evidente se hace este aporte de los CC para el anclaje de las chalas y así evitar su voladura.

 

Tratamos de enumerar la los principales beneficios de los cultivos de cobertura. Hoy se continua estudiando las posibilidades de aporte en otras ramas como la incidencia en plagas (creando nuevos hábitats para sus enemigos naturales), su capacidad regulatoria en el pH del suelo próximo a sus raíces, o promoviendo el aumento de la actividad biológica del suelo (diversidad), con una visión holística de los sistemas productivos.

Fuente: Aapresid- Rem – Cultivos de cobertura