Evitando casos de fitotoxicidad

27 de Enero de 2020

En las últimas campañas agrícolas se vienen detectando importantes problemas de fitotoxicidad en cultivos extensivos.  El incorrecto lavado de los equipos pulverizadores es uno de los factores más comunes  vinculados a esta problemática. También compartimos una alternativa para recuperar parte de los cultivos dañados y minimizar pérdidas

Últimamente han surgido varias situaciones de fitotoxicidad en cultivos extensivos, o sea la permanencia  de restos de herbicidas que impactan el rendimiento de los cultivos.


Si bien, la agricultura actual nos obliga a ser lo más eficiente posible al momento de aplicar fitosanitarios, en determinadas ocasiones decidimos cambiar de tratamiento y pasar a otro cultivo sin realizar la limpieza de tanque correspondiente. Así ganamos tiempo, pero a la vez, asumimos un riesgo que puede ser muy alto. Si bien, muchos de los herbicidas que se usan en barbechos químicos o los que se aplican para el control de malezas con el cultivo ya emergido no deberían causar daños, en algunas situaciones su incorrecta utilización puede producir casos de fitotoxicidad.


Los residuos que no se eliminan con un lavado y surgen de aplicaciones pasadas, permanecen en los pliegues y rugosidades de los tanques de las pulverizadoras. Un factor que aumenta la posibilidad de encontrarnos que residuos, es  el uso de cada vez menores volúmenes de agua, siendo los caldos más concentrados. Estos residuos son un enemigo invisible que dañarán a los cultivos sensibles en posteriores aplicaciones, además de dañar las piezas metálicas de los equipos.


Debemos saber que las aplicaciones de post emergencia asperjadas directamente sobre el follaje representan un potencial mayor de daño que las aplicaciones al suelo.

Datos a tener en cuenta

Conocer que ciertos productos solos o en mezclas, después de un tiempo de reposo se pegan al tanque pulverizador es fundamental para determinar cómo se debe efectuar la limpieza posterior. Hay casos en que por más que se realice un triple enjuague con agua, no logramos eliminar la totalidad de los residuos y en una posterior aplicación con diferentes productos de características comunes podemos provocar la liberación de los residuos existentes.


Dentro de los herbicidas a trabajar con responsabilidad están los hormonales, como 2,4-D, dicamba, MCPA, picloram, etc. Estos herbicidas tienen actividad sistémica y son muy efectivos en sus controles, aún en dosis extremadamente bajas. Pero atención, porque pequeñas cantidades de estos productos que queden remanentes en el fondo, adheridos en las paredes del tanque, filtros y la línea de aplicación del equipo pulverizador, pueden causar severos daños a los cultivos sensibles. 


Otro factor a considerar es la incompatibilidad entre surfactantes, que en muchos casos no se detecta a simple vista y genera un pegado de estos en el tanque pulverizador.


El incorrecto orden de carga de los productos, también es un factor que aumenta el riesgo de generar residuos, ya que la incompatibilidad puede derivar en mezclas con separación en fases, formación de grumos, cremas, coalescencia, floculación, precipitados o sedimentos en el fondo del tanque o en la parte superior del caldo.


Casos comunes surgen cuando se aplican fertilizantes foliares, que tienen la capacidad de remover todo lo que está incrustado en el tanque, en ese momento se suelen ver los daños incluso de productos usados 2 o 3 campañas atrás, si no fueron correctamente lavados.


El correcto lavado de los equipos al finalizar cada aplicación es una práctica eficiente y la debemos considerar como obligatoria para no encontrarnos con problemas de fitotoxicidad.

¿Cómo se realiza la correcta limpieza de tanques?

No debemos creer que lavado es lo mismo que enjuagado. El proceso de enjuague debe ser una operación cotidiana al finalizar las tareas, ya que evita en gran medida la aparición de incrustaciones y residuos que luego son muy difíciles de quitar. Pero el lavado es una acción más compleja y debe garantizar la ausencia total de remanentes en el equipo. El productor/contratista debe incorporarla como una práctica obligatoria, principalmente cuando se pasa a trabajar en cultivos diferentes luego de haber aplicado herbicidas.


Lo primero a realizar es un enjuagado. Para ello se debe cargar una parte del tanque cercana al 20-25% de su capacidad total, con agua limpia y libre de agroquímicos. Luego se activa el circuito de limpieza del tanque, que debe estar provisto de las correspondientes boquillas de enjuague del mismo, y lo dejamos actuar unos 10/15 minutos aproximadamente. Algunos productos pueden exigir un tiempo mayor de enjuague. Finalizado este proceso, se pulveriza el líquido en algún lugar donde no pueda causar ningún daño, lejos de los cultivos y de los espejos de agua. Lo ideal es realizarlo sobre un playón de limpieza.


Ahora si comenzamos con el lavado propiamente dicho. Existen algunas propuestas de limpiadores comerciales que indican el procedimiento a seguir, de acuerdo con las pautas del fabricante. Ensayos realizados por el INTA, constataron que en general, cumplen adecuadamente con su función aunque en algunos casos la cantidad de espuma producida dificultó severamente los trabajos de limpieza.


En caso de no disponerse de un limpiador, se lograron buenos resultados mediante sistemas de triple enjuague con agua. En casos de abundantes residuos o tanques muy rugosos en su interior, se recomienda realizar el sistema de triple enjuague añadiendo cloro comercial para piletas o amoníaco al 1-2%.


Al final, se deben retirar todos los filtros, tanto de línea como individuales, y las pastillas de pulverización para su limpieza bajo una canilla mediante un cepillo de cerdas suaves. 

¿Que hacer frente un situación de fitotoxiciodad?

Con el uso de bioestimulantes, podemos reducir el estrés y mejorar la asimilación de nutrientes por parte del cultivo dañado. Son una excelente herramienta que desencadenan ciertos tipos de respuesta en el cultivo, ya sea para atenuar efectos de un estrés o asimilar mejor los nutrientes y fotosintatos de la planta.


Como están compuestos con sustancias orgánicas, son capaces de inducir una respuesta fisiológica para reducir o mitigar el estrés y mejorar la asimilación de nutrientes.


Cuando se decide utilizarlos para atenuar efectos de estrés, los productos pueden ejercer una influencia positiva evidente, por ejemplo, al corregir la fitotoxicidad causada por un herbicida. En este caso el efecto se verá aun cuando el cultivo no esté en su nivel óptimo de fertilización. 


Los bioestimulantes no reemplazan a los fertilizantes, son herramientas que mejoran la respuesta del cultivo, al atenuar efectos de un estrés o asimilar mejor los nutrientes. Por lo tanto cuando hablamos de productos que mejoran el rendimiento por mejor aprovechamiento de los nutrientes asimilados, el uso de esta tecnología en cultivos que no reciben fertilización adecuada, no darán buenos resultados.