Fertilización temprana del girasol, garantía de buenos resultados

La capacidad del girasol de adaptarse a condiciones difíciles, permite la incorporación de nuevas áreas de producción. Por lo tanto, existen nuevas demandas de tecnología de cultivo, y en particular de manejo de nutrición por fertilización para favorecer al cultivo y garantizar el rendimiento.

El girasol de secano es un cultivo de gran difusión en determinadas zonas del país, donde existen factores de rendimiento que son de tipo ambiental (suelo, precipitaciones, temperatura y radiación solar). También existen otros factores que pueden ser modificables con el manejo como la dinámica de las malezas, insectos, nutrientes, genética, sistemas de siembra, etc. Sobre estos factores modificables, es donde podemos con habilidad y conocimiento, lograr un máximo aprovechamiento de los factores ambientales, con el uso racional y correcto del conjunto tecnológico disponible para su cultivo. 


Junto con una buena condición hídrica, una adecuada provisión de nutrientes permite alcanzar altos rendimientos. La fertilización es clave no sólo para lograr altos rendimientos, sino también para obtener elevados contenidos de materia grasa. Los nutrientes disponibles generalmente limitan la producción, siendo necesario conocer los requerimientos del cultivo y la oferta del suelo para determinar las necesidades de fertilización. 


 Sabemos que el cultivo consume nutrientes a todo lo largo de su desarrollo (etapas vegetativas, reproductivas y de llenado de grano), concentrando sus demandas en el caso de nitrógeno y fósforo hacia las etapas de floración y llenado, pero las estrategias de fertilización requieren una corrección anticipada para proveer esa buena nutrición. Estos nutrientes son los que normalmente limitan la producción de girasol en nuestro país. Por otro lado, cuando los suelos son de texturas gruesas con niveles medios de materia orgánica y en sitios de alta producción hay posibles deficiencias de boro.


La respuesta al agregado de estos microelementos, principalmente por vía foliar próximo a la floración, es más consistente en años con baja provisión de agua durante la floración e inicio del llenado de los granos.

Fósforo

El fósforo es el nutriente que requiere en cantidades un mayores a otros cultivos de grano (5 kg de fósforo para producir una tonelada de grano). Tiene una función preponderante en lo que hace al desarrollo de estructuras del cultivo, desarrollo de raíces, capacidad de exploración de las raíces, mejorando la tolerancia a estrés por sequía o estrés hídrico. Es un nutriente que no tiene forma de restitución al sistema, más allá de la fertilización, por lo tanto, al rotar con otros cultivos más exigentes su presencia disminuye.

Su forma química implica una escasa movilidad en el suelo, se absorbe por difusión, y en general se aplica localizado en bandas incorporadas, y recomendándose la incorporación en profundidad. Por otra parte las aplicaciones en la línea de siembra presentan algún riesgo de fitotoxicidad, proporcional al contenido de N en la mezcla o al estado de humedad que afecta el efecto del índice salino de otros minerales en la formulación del fertilizante.

 

Nitrógeno

Este nutriente es el motor principal del rendimiento, junto con el agua y la luz solar. El girasol necesita cerca de 10 veces más N que P: 41 kg de N por cada tonelada de grano producido. Es el principal responsable de la regulación del área foliar, desde su formación hasta el mantenimiento del área fotosintéticamente activa después de la floración, responsable entonces nada menos que de la eficiencia de uso de la radiación.

Conocer la disponibilidad de nitrógeno en el suelo en el momento de la siembra, a través de un análisis de suelo, es sin duda la mejor herramienta de diagnóstico para evaluar la probabilidad de respuesta a la fertilización nitrogenada en el cultivo de girasol. En forma complementaria, también se ha propuesto en algunas regiones el análisis de nitratos en pecíolos en estadios vegetativos (V4-V6).

La fertilización nitrogenada se puede realizar a la siembra del cultivo y/o en estadios vegetativos tempranos. Como está demostrado, una adecuada nutrición nitrogenada en estadios ontogénicos tempranos mejora el establecimiento del cultivo y el desarrollo vegetativo inicial.

En el manejo del N, se presenta la posibilidad de fertilizar a la siembra, en estadio de V-4/V-6, o en ambos. Dejar todo para el estadio vegetativo es arriesgar a sufrir alguna temporaria deficiencia de N al cultivo, que después no podríamos compensar. Por lo tanto, dividir las aplicaciones quizás nos dé el mejor resultado agronómico pero con un doble costo de aplicación.

En el caso de fertilizar a la siembra, es recomendación no superar dosis de 20-40 kg/ha de fertilizante (urea, CAN), para evitar los efectos fitotóxicos sobre la germinación y/o emergencia de plántulas.

 

Boro

El Boro es el micronutriente más conocido por su deficiencia en la región pampeada junto con el zinc. Es fundamental para la división celular, y su carencia o baja presencia,  genera anormalidades en el desarrollo y en la expansión de los cotiledones y raíces, una deformación de hojas, el mal llenado de granos, la rotura de tallos y la caída de capítulos.

La disponibilidad de B del suelo varía según el estado hídrico ya que entra en la planta por flujo masal. Normalmente se encuentra en carencia y baja disponibilidad en suelos arenosos y con bajos niveles de materia orgánica. Realizando aplicaciones correctivas, inclusive sumando otros micronutrientes, es posible ajustar y corregir su deficiencia mediante aplicaciones foliares de productos especialmente formulados para tal fin-. La respuesta a estas aplicaciones está en relación con la disponibilidad en el suelo, es decir, las mejores respuestas se logran en suelos más deficientes.

Cuando planificamos y diseñamos las estrategias de fertilización no olvidemos integrar información del sitio de producción y del manejo previsto del cultivo para no limitar su crecimiento de base. Acompañar el desarrollo del girasol desde etapas tempranas a través de aportes estratégicos de nutrientes, le permiten al cultivo consolidar su adaptación a condiciones presentes, logrando una mayor productividad