Giberelinas en extensivos, ventajas y secretos

Desde su descubrimiento, se han llevado adelante grandes investigaciones sobre las “hormonas” vegetales. Hoy son consideradas una herramienta agronómica fundamental, aunque todavía generan cierta confusión. Profundizamos sobre las giberelinas, una fitohormona natural clave en desarrollo de los cultivos.

Una hormona vegetal o fitohormona es un compuesto producido internamente por una planta, que trabaja en muy bajas concentraciones y su principal efecto se produce a nivel celular, cambiando los patrones de crecimiento de los vegetales. Hoy s identifican 5 grupos de fitohormonas principales y en general se dividen en estimuladoras e inhibidoras de crecimiento. Entre las primeras están las auxinas, giberelinas y citoquininas, y entre las segundas, el etileno y ácido abcísico. En este caso, nos concentramos en las giberelinas.

Las plantas segregan sustancias en muy baja concentración, con una función fisiológica concreta, que se transporta muy fácilmente a través de los vasos conductores. Estas sustancias reciben el nombre de hormonas, y se agrupan en función del tipo de receptor celular que presentan o de su función. Además de la síntesis natural por parte de las plantas, estas hormonas pueden ser agregadas por vía externa, mediante tratamientos sobre la semilla, el canopeo del cultivo, o eventualmente fertilizantes.

Giberelinas

El Acido giberélico GA3 fue descubierto por un grupo de científicos japoneses mientras desarrollaban un estudio de un extracto del hongo (Gibberellum fugikunoi) responsable una  enfermedad en los cultivos de arroz. Hoy se conocen más de 150 hormonas diferentes de este grupo. Se encuentra en grandes cantidades en los órganos jóvenes de las plantas, especialmente en los puntos de crecimiento (zonas apicales) y en las hojas jóvenes en proceso de formación.

Efectos fisiológicos

  • Controlan el crecimiento y elongación de los tallos.

  • Estimula la elongación del escapo floral, que en las plantas en roseta es inducido por el fotoperíodo de día largo.

  • Inducen la floración en plantas de día largo cultivadas en época no apropiada

  • Estimulan el crecimiento y desarrollo de frutos

  • Rompen la dormición de las semillas, estimulando la germinación de numerosas  especies, y en cereales movilizan reservas para crecimiento inicial de la plántula.

  • Inducen formación de flores masculinas en plantas de especies diclinas.

  • Reemplazan la necesidad de horas frío (vernalización) para inducir la floración en algunas especies (hortícolas en general).

  • Aumentan la fructificación, estimulando la floración temprana, gracias a la propiedad de inducir la fructificación partenocárpica en algunas especies.

  • Suprimen el estrés producido por algunos virus.

 

Las giberelinas son un grupo de diterpenoides que se definen más por su estructura que por su actividad biológica, al contrario a lo que ocurre con las auxinas y citocininas. Las giberelinas activas, se desempeñan como reguladores esenciales del desarrollo de las plantas, cubriendo todas las etapas de su desarrollo ( germinación de semillas, crecimiento del tallo, partenocarpia, expansión foliar, elongación de la raíz, floración y liberación de enzimas hidrólicas). Pero solo las giberelinas biológicamente activas son las que cumplen estas funciones, las no bioactivas quedan en el tejido vegetal como predecesores de las formas bioactivas o como metabolitos desactivados.

Generalmente, se localizan grandes niveles de giberelinas en las partes reproductivas en comparación con las vegetativas y en partes jóvenes en comparación con las maduras. Son sintetizadas en los primordios apicales de las hojas, en puntas de las raíces, en los frutos, tejidos jóvenes y semillas en desarrollo. Se sintetizan por la vía de los terpenoides. Algunos de los efectos que induce esta hormona es la inducción del crecimiento del tallo, regulación de la transición entre la fase juvenil y el adulto, inducción de la floración y la determinación sexual de la flor, así como la inducción de la germinación además de promover la elongación intermodal.

En trigo

El trigo atraviesa durante su crecimiento una estación fría y seca, sometido en ocasiones a restricciones en la oferta de recursos o a condiciones poco favorables para la acumulación de biomasa. La etapa de final del macollaje y encañazón son clave para el correcto desarrollo del trigo, ya que durante este período se define el número de macollos que sobreviven, y por lo tanto las potenciales espigas. También, se produce la diferenciación y crecimiento de los primordios florales, y la expansión del área foliar encargada de sostener la fotosíntesis durante la espigazón y llenado de los granos. Someter el cultivo a un estrés o deficiencia nutricional durante este período, reducirá el número de vástagos, generara espigas más pequeñas y con menos granos, y un desarrollo del área foliar insuficiente para el sostenimiento de la estructura reproductiva.

Una de sus funciones principales es el favorecer la germinación, y estimulan el crecimiento vegetativo permitiendo alcanzar altos índices de área foliar y fotosíntesis. También activan señales que desencadenan la floración y retrasan el envejecimiento. Su concentración baja desde el espigazón, para dar paso al crecimiento reproductivo. Pero atención, una concentración desproporcionada de giberelinas puede producir plantas juveniles de bajo rendimiento. Es fundamental asesorarse adecuadamente para el uso según el estado del cultivo.

En muchos casos, dependiendo de la situación nutricional de los suelos, los tratamientos fisiológicos con hormonas de crecimiento pueden complementarse con el agregado de nutrientes específicos. A través de aplicaciones foliares, en las que se proporciona pequeñas dosis es estos macronutrientes en etapas clave del cultivo, en las que se desencadenan procesos o se definen componentes del rendimiento, es posible fortalecer el cultivo y mejorar los rendimientos finales. Es, sin duda, una herramienta óptima para el agregado de micronutrientes.

Por ello, es recomendación  abastecer durante el período de macollaje-encañazón de las hormonas y/o de los nutrientes que promuevan los procesos que permitan salvar situación de estrés y/o de déficit nutricional.

 

Entre 2010 y 2017, el EEA INTA Pergamino realizo varios experimentos a campo en el cultivo de trigo. Las conclusiones de los ensayos manifiestan que un tratamiento fisiológico-nutricional con hormonas de crecimiento y nutrientes se expresó con incrementos significativos en los rendimientos, a través de cambios en la biomasa inicial, el contenido foliar de clorofila y el NG. La respuesta fue uniforme a través de las campañas, ambientes y fechas de siembra, gracias a un balance entre un aporte fisiológico-hormonal, con mayor impacto en ambientes y suelos limitados, además del efecto puramente nutricional, con buenos resultados en sistemas de alta producción.