Gusano cogollero: Claves para un manejo integral en maíz

27 de Enero de 2020

Siempre conviene plantear estrategias especiales para el control de isocas en cada cultivo. Los especialistas recomiendan estar atentos e intensificar los monitoreos, así poder evitar daños en los cultivos

En algunas zonas se detectaron gran cantidad de casos de presencia  de isocas con diferentes niveles de infestación. Por lo tanto, ya estamos viendo los primeros ataques de larvas de lepidópteros principalmente en lo que respecta al riesgo que significa el gusano cogollero en maíces de siembra tardía.

Conociendo al cogollero

El gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) es la larva de una polilla de la familia Noctuidae, nativa del continente americano y ha sido reportada como plaga en más de 80 cultivos. En Argentina los principales cultivos afectados son el maíz y el sorgo, pero puede ser destructiva en otros cereales y hortalizas. Puede causar daños en cualquier estadio del cultivo, teniendo en cuenta la fecha de siembra y región. Actúa como cortadora en la implantación, como defoliadora del cogollo en etapas vegetativas (de ahí su denominación), como barrenadora del tallo en condiciones de sequía o atacando la espiga en estadios reproductivos. En nuestro país esta plaga completa de 3 a 4 generaciones año, con varias deposiciones pudiendo llegar a entre 500 y 2000 huevos.  

 

Etapas de su desarrollo

Huevos: la deposición de huevos se reconoce por encontrarse grupos de masas de 50-200 elementos de color crema colocados en una capa o dos (superpuesta). La hembra depone los huevos en el haz de las hojas, hacia el ápice.

Posturas de huevos de cogollero

Larvas: Las larvas atraviesan 6 estadios; los primeros cuatro (L1 a L4) pueden tener mucha variabilidad de colores y patrones de manchas en distintas poblaciones del insecto. Suelen ser de color verde, con dos líneas a lo largo del cuerpo y la cabeza de color oscuro. Los estadios finales se identifican por dos características: una línea en forma de Y invertida en la cabeza y cuatro manchas negras que forman un cuadro en el último segmento del abdomen. 


Pupa: Las pupas son de color café oscuro y se encuentran en el suelo.


Adultos: son polillas con actividad nocturna, de color gris-marrón. Los machos tienen una extensión alar de 21 a 30 mm y las hembras de 22 a 36 mm.
 

 

Las larvas se alimentan de las hojas donde fue hecha la puesta, luego se desplazan a plantas vecinas. En el maíz, se refugian en el cogollo, formando un tapón de excremento que las protege de la lluvia y de las aspersiones de insecticidas. En sus estadios tienen un comportamiento caníbal, por lo que de L3 en adelante es muy probable encontrar una sola larva en el cogollo. En ocasiones, se comporta como barrenador del tallo de maíz, ocasionando el marchitamiento en las plantas.

Daños


El gusano cogollero puede atacar al maíz desde su germinación hasta la madurez del cultivo. Generalmente, los daños más importantes se manifiestan en los primeros estados vegetativos. También  en estados más avanzados, atacan las panojas de maíz y sorgo, principalmente a las espigas del primero, en su base y parte media.


En etapas de implantación actúa como cortadora, principalmente cuando en el barbecho previo se desarrollaros malezas gramíneas. Con cultivo emergido, tiene preferencia por el cogollo de maíz. Como paso previo a perforar el cogollo, daña las hojas con distinta intensidad en función del desarrollo de su aparato bucal. 

 

Daño grado 1: Daños leves en el parénquima de la hoja sin perforarla (ventanita de roído). Momento óptimo de control

Daño grado 3: Daños intensos en cogollo que comprometen a la planta, larvas grandes y muy profundizadas

 Controlando al cogollero

El monitoreo frecuente y el rápido accionar – antes de que las larvas ingresen al cogollo – son algunas de las claves a considerar. Estas nos permiten reconocer exactamente cuán importante es la presencia de la plaga y en que estadio se encuentra en nuestro cultivo. Contemplar los umbrales de daño para cada plaga, el estado de desarrollo de los cultivos y las condiciones ambientales nos permite tomar las decisiones más adecuadas con respecto de si debemos implementar algún tipo de tratamiento de control. Es importante tener en cuenta que la determinación de aplicar cualquier tipo de tratamiento debe estar basada no sólo en el umbral de daño de la plaga, sino en la combinación de varios factores que consideren el desarrollo del cultivo y el avance de la plaga en su conjunto.


Compartimos algunas recomendaciones para que su manejo sea más efectivo:


La etapa crítica para la aplicación de insecticidas es cuando las plantas de maíz y sorgo tienen menos de 40 centímetros de altura, pues los daños en el follaje y el cogollo pueden reducir hasta en un 30% el rendimiento. 


Medidas culturales que inciden en la dinámica de la plaga a campo:

 

  • Preparar el lote, eliminando malezas perennes que pueden hospedar la plaga.

  • En siembras demasiado tempranas, se corre el riesgo de ser una de las únicas fuentes de alimento para las primeras generaciones del gusano cogollo.

  • Elegir un híbrido adaptado a la zona y respetar la densidad recomendada.

  • Seleccionar híbridos que expresen toxinas derivadas de la bacteria Bacillus thuringiensis.

  • Implementar “refugios” que permitan el desarrollo de insectos que no resistentes.

  • Estimular la presencia de enemigos naturales de la plaga.

  • Optimizar las aplicaciones de insecticidas utilizando productos que sean lo más selectivos posible


Control químico

 

  • Utilizar semilla tratada.

  • Aplicar cuando las plantas afectadas sea del 20% o mayor

  • Realizar aplicaciones a criterio del especialista, con productos comprobados en eficiencia.

  • Respeta las dosis y tiempos de aplicación recomendadas en la etiqueta de los productos.

  • Rotar modos de acción entre ventanas de aplicación (cada ventana dura 30 días y refleja aproximadamente el tiempo generacional de la plaga)


La correcta elección, tanto de la técnica como de la tecnología de aplicación determina la acción o no de productos de comprobada eficiencia. Por lo que el profundo conocimiento  de los factores que intervienen en el proceso de aplicación marca la diferencia.