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Alertan presencia de mancha marrón (septoria glycines) en el cultivo de soja

10 de Febrero de 2020

En los meses estivales, la carga hídrica y las temperaturas más intensas generan las condiciones ideales para la aparición de patógenos que afectan a la soja. Las enfermedades de final de ciclo están representadas fundamentalmente por la mancha marrón de la hoja. Compartimos información sobre ella y como erradicarla de nuestros lotes

La mancha marrón es una de las enfermedades más difundidas de la soja a nivel mundial y presente en casi todas las regiones del país. Su aparición provoca una defoliación severa y pérdidas de rendimiento de hasta 34%, por lo que debemos prestarle mucha atención al manejo para su control. Por el momento, el mercado no ofrece variedades resistentes. 

Conociendo la Mancha marrón

Agente causal: Septoria glycines

 

Aunque es una enfermedad foliar, puede afectar tallos, vainas y semillas. Se manifiesta durante todo el ciclo de cultivo, pero principalmente en estadios reproductivos intermedios y avanzados. Los primeros síntomas se pueden observar en cotiledones, hojas primarias y hojas trifoliadas basales, en contraste con otras enfermedades foliares, en los cuales sus síntomas comienzan en estratos superiores.

Los signos de la enfermedad están representados por estructuras del hongo (picnidios), que emergen de los tejidos afectados (tallos y hojas) como puntuaciones de color oscuro. Los síntomas se presentan en forma de manchas de color marrón, irregulares, al principio pequeñas (1-2 mm), que más tarde se unen cubriendo grandes áreas de la hoja. Inicialmente comienzan en las hojas inferiores, incluso desde estadios vegetativos tempranos.


La característica principal para identificarla y diferenciarla, es la presencia de halos amarillentos o cloróticos rodeando a las manchas, generando un contraste con el resto de los tejidos verdes normales. En situaciones de ataques severos las hojas enfermas caen prematuramente y se anticipa la madurez del cultivo de 2 a 4 semanas. 

 

Ciclo de la enfermedad

Cuando estas manchas aparecen en estados vegetativos tempranos son más fáciles de identificar gracias al marcado contraste con las plantas sanas, encontrando también defoliación de las hojas basales. Estos ataques tempranos muchas veces  se detienen cuando desaparecen las condiciones predisponentes y las plantas logran recuperarse formando nuevas hojas.


Cuando los síntomas se manifiestan en estados reproductivos no son tan fáciles de distinguir y se confunden con otras enfermedades foliares, como por ejemplo los tizones bacterianos. En estos estados  también se produce defoliación, pero la planta no tiene capacidad de regenerar nuevas hojas. Esta situación es la que genera mayores pérdidas de rendimiento, dependiendo de la severidad y del momento de infección. 

 

Condiciones predisponentes


La fuente inicial de inóculo de este hongo está representada por los rastrojos infectados de años anteriores. El desarrollo de la enfermedad se ve favorecido por temperaturas medias diarias de alrededor de 15 a 30 °C con un óptimo de 21°C y alta humedad ambiente, situación que provoca la esporulación del hongo. Las precipitaciones frecuentes ayudan a la dispersión del hongo desde las hojas inferiores hacia las superiores, incrementando la incidencia y severidad de los síntomas.
 

Control

La rotación de cultivos es una de las medidas más importantes para disminuir el impacto de las enfermedades de fin de ciclo. Con esta práctica se logra disminuir el inoculo inicial y el daño potencial de la enfermedad.


Como siempre hay que monitorear el cultivo.


El daño de las enfermedades sobre los rindes depende del nivel de infección y de la condición del cultivo. Con un monitoreo sistemático, es posible determinar el tipo de enfermedad presente y el nivel de infestación. Sobre esta base se decide la conveniencia de un control químico.


Procedimiento recomendado:

  • Iniciar los monitoreos hacia fin de la etapa de expansión de hojas (usualmente R2) hasta R6.

  • Realizarlos en los mismos lugares y con la misma frecuencia.

  • Tomas dos plantas al azar.

  • Eliminar las ramas y contar número total de hojas verdes.

  • Separar el folíolo central de cada hoja verde y, si está dañado, tomar el izquierdo.

  • Contar número de folíolos con presencia de síntomas.

  • Calcular la Incidencia de enfermedades como número de folíolos enfermos / número de folíolos sanos.

  • Estimar la severidad utilizando una escala cualitativa de Baja, Media o Alta.

  • Determinar la estrategia para la aplicación de fungicidas

Uso eficiente de los funguicidas


Compartimos algunas sugerencias a tener en cuenta para una eficiente aplicación de fungicidas foliares para el manejo de la mancha marrón:


1- Período crítico para el desarrollo de las enfermedades de fin de ciclo:
Los estadíos fenológicos del cultivo comprendidos entre R1 y R5 (desde floración hasta llenado de grano) son críticos, ya que causa una anticipación en la madurez del cultivo, afectando el llenado de granos. Cuanto más tempranas son las infecciones, mayor es el impacto en los rendimientos finales.


2- Grado de cobertura de los surcos:
El desarrollo de la enfermedad se ve favorecido por el espacio sin cobertura entre los surcos. El cierre entre los surcos es una buena herramienta para evitar su diseminación.


3- Umbral para el control de mancha marrón:
Los valores superiores al 25% durante los primeros estadíos reproductivos son considerados críticos para las posteriores infecciones.


4- Condiciones climáticas:
Con temperaturas de moderadas a altas y lluvias frecuentes, la dispersión del patógeno se ve favorecida.


5- Estado del cultivo:
La estrategia de aplicación de fungicidas debe tomar en cuenta el estado del cultivo y su potencial de rendimiento. A mayor expectativa de rendimiento,  mayor es la conveniencia de realizar aplicaciones.

 

Conclusiones finales

 

  • Estrategia de manejo Integrado de enfermedades.

  • Realizar monitoreos continuos, sistemáticos y periódicos.

  • Realizar tratamiento de semillas.

  • Aplicar la rotación de cultivos.

  • Alternar el uso de principios activos en las aplicaciones.

  • Aplicar fungicidas: entre el comienzo de floración hasta R6.

  • En temporadas secas no se recomienda realizar aplicaciones preventivas.

  • Respetar las recomendaciones de aplicación del fabricante: tamaño y número de gotas/cm2; tipo de pastillas; condiciones ambientales necesarias para aplicar; volumen de agua a utilizar, etc.