Jaque al trigo! Los pulgones amenazan los rindes

El trigo puede ser afectado por diferentes plagas, pero el mayor daño lo causan los pulgones. Estos pequeños insectos pueden generar enormes pérdidas en el rendimiento si no se los detecta y controla a tiempo.

En épocas de virus, sabemos que el tamaño no importa, pequeños insectos pueden generar importantes pérdidas en el rendimiento en nuestro trigo, si no se los detecta y controla a tiempo, ya que es un cultivo muy sensible al avance de esta plaga. Ellos generan daños directos e indirectos, dañando la planta donde han succionado y pudiendo transmitir enfermedades virósicas.

 

Reconociéndolos

Los pulgones presentan tamaño muy pequeño (1 y 4 mm), de apariencia delicada, vida efímera y alta tasa de reproducción. Poseen un aparato bucal suctopicador, que les permite succionar los jugos vegetales en grandes cantidades. Así incorporan saliva tóxica a las plantas, originando manchas locales, clorosis, marchitamientos, deformación de órganos y muerte de tejidos. 


Los que más frecuentemente se presentan en zona núcleo son: el pulgón verde de los cereales” (Schizaphis graminum), el pulgón amarillo del trigo (Metopolophium dirhodum) y  el pulgón ruso del trigo (Diuraphis noxia). Últimamente también se dieron casos de apariciones de nuevas especies como el pulgón negro de las gramíneas (Sipha maydis).

El verde


El biotipo que más afecta al trigo es el pulgón verde de los cereales, que puede distinguirse por su color verde manzana brillante. Los adultos son alados, lo que les permite en época de multiplicación, movilizarse afectando otros lotes. 


El mayor daño que produce es gracias a su saliva tóxica. Donde perforaron la membrana y se alimentaron, las hojas se amarillean, disminuyendo la superficie fotosintética. Ante un ataque muy intenso las manchas cloróticas pueden terminar uniéndose, generando que la planta se seque en su totalidad. En general se encuentran en el cultivo de trigo desde la emergencia hasta la encañazón, ubicándose en el envés de las hojas. Cuando la planta comienza a tornarse más dura y resistente abandonan el cultivo. 


Especialmente se debe prestar atención durante la implantación del cultivo, ya que las plantas son más pequeñas y puede resecarse fácilmente. Se recomienda la utilización de semillas tratadas con insecticidas sistémicos, para disminuir estos ataques iniciales.

El amarillo


Al igual que el pulgón verde , lo vemos desde el macollaje hasta espigazón, formando colonias en el envés de las hojas. Generalmente su ataque empieza de abajo hacia arriba, desde las hojas inferiores hacia las superiores, generando manchas cloróticas al introducir su saliva en la planta. Ambos biotipos son transmisores del virus del enanismo de los cereales, una razón más para hacer hincapié en el control temprano de los pulgones.


Este virus limita el normal crecimiento y desarrollo de la planta, tanto vegetativo como radicular, originando plantas pequeñas y amarillas, que producirán granos chicos y de mala calidad. Es fundamental controlar la presencia de estos pulgones en el inicio del cultivo, donde el virus puede causar mayores daños, sumado a los daños directos causados por la plaga.


El ruso


El pulgón ruso del trigo puede atacar durante todo el ciclo del cultivo de trigo, desde el macollaje hasta inclusive, antes de la cosecha. Se ubica con preferencia en la parte superior de las plantas atacando tanto hojas como espigas y tallos. Al afectar las espigas, estas reducen su crecimiento y se retuercen, disminuyendo el rendimiento y la calidad de los granos. La particularidad para identificar este pulgón al monitorear, es observar que las hojas adquieren un aspecto similar a un tubo donde los individuos se ubican en el interior. Especialmente se deberá controlar la hoja bandera (última hoja antes de la espiga). 

 


Monitoreo

 
Se debe realizar un exhaustivo y completo monitoreo desde el momento de implantación, poniendo gran énfasis en épocas secas con temperaturas templadas. Los mayores daños aparecen durante la primavera, coincidiendo en general con el período de macollaje del  trigo, y pudiéndose extender, según la variedad, hasta el período de espigazón y llenado de granos.

 

“Desde el momento de implantación del cultivo, se debe prestar atención y monitorear la presencia de esta plaga”

 


 

Es también clave e imprescindible controlar las malezas presentes en el lote, así como en los caminos linderos o zonas cercanas a los alambrados ya que estas son hospederas de los pulgones. Para el monitoreo no hay una metodología de monitoreo estandarizada. Una recomendación es analizar 30 plantas al azar. En estado vegetativo, se debe reconocer la presencia de pulgones sobre ambas caras de las hojas y contabilizar el número de ellos. Y en el caso del estado reproductivo, se recomienda observar las espigas y detectar presencia y abundancia de áfidos.

Control 


La presencia de los pulgones es un enorme problema que hay que atajar a tiempo para no perder la calidad de la cosecha. El trigo es un cultivo muy sensible a esta plaga, así que la observación de las plantas desde su implantación, y la velocidad  en determinar y ejecutar medidas para combatirlos hace la diferencia.


El manejo de esta plaga debe estar basado en primera medida en la utilización de semillas tratadas con insecticidas sistémicos, que disminuyen el riesgo de la presencia de los pulgones desde un inicio. Luego un regular monitoreo, incluyendo el control de malezas hospederas, haciéndolo más frecuentemente en momentos secos y templados.


El criterio de decisión para el manejo de pulgones mediante control químico debe contemplar el umbral económico y el estado fenológico del cultivo, pudiéndose seleccionar entre insecticidas específicos o de amplio espectro, preferentemente sistémicos. La decisión deberá estar acompañada de la recomendación de un profesional preparado, junto con la receta fitosanitaria, quien asesore al respecto al momento y producto para realizar el control.